Interés compuesto: cómo el tiempo trabaja a tu favor
El interés compuesto ocurre cuando los rendimientos que genera tu dinero se reinvierten y, a su vez, empiezan a generar sus propios rendimientos. Con el tiempo, este efecto puede hacer una diferencia importante.
Un ejemplo ilustrativo
Supongamos, solo como ejemplo matemático, un rendimiento fijo de 8% anual sobre $10,000 pesos:
- Después de 1 año: alrededor de $10,800.
- Después de 10 años: alrededor de $21,600.
- Después de 20 años: alrededor de $46,600.
Este ejemplo no toma en cuenta inflación, comisiones ni impuestos, y no representa un rendimiento esperado ni garantizado. En la vida real los rendimientos varían cada año y pueden ser negativos.
Los tres factores que importan
- Tiempo: entre más largo el plazo, mayor el efecto del interés compuesto.
- Constancia: aportar de forma periódica suele ser más efectivo que esperar el “momento perfecto”.
- Costos: comisiones altas reducen el efecto del interés compuesto año tras año.
La inflación también se compone
La inflación reduce el poder de compra del dinero con el tiempo. Por eso, al evaluar cualquier ahorro o inversión, conviene pensar en el rendimiento real, es decir, después de inflación.